Centro Quiropráctica

Dr. Joaquim Valdivia Tor
Upper Cervical Chiropractor - Atlas Orthogonal

Girona

Subluxación vertebral

Una subluxación es un desvío fijo (menor a una luxación) dentro del rango de moción normal de una vértebra que provoca interferencia nerviosa o insulto neurológico.

La definición de subluxación se amplia si se consideran los tejidos blandos.

Luxación vertebral

Una luxación es un desvío fuera del rango de moción normal de una vértebra y no se encuentra dentro del alcance quiropráctico.

Etiología de la subluxación vertebral

Algunos sectores quiroprácticos definen la subluxación como un asesino silencioso (silent killer). Y no es de extrañar.

El origen de la subluxación puede pasar inadvertido por quien la padezca. Pero con el paso del tiempo la subluxación se hará notar de distintas formas y con distintos síntomas, normalmente.

Un nacimiento traumático podría lesionar la delicada columna del recién nacido y sin culpa alguna padecer recurrentes episodios de malestar durante su larga vida sin saber nunca el porqué. Durante la infancia, jugando con los otros niños, una caída que pasara desapercibida podría provocar un pequeño desvío que más tarde diera problemas de salud. Un mal gesto cogiendo una bolsa de atrás del coche o una mala postura delante del ordenador podrían ser otras causas de una subluxación.

Sin saber el día exacto del origen de esa subluxación, el sujeto vive, sin darse cuenta con algo que reduce sus impulsos nerviosos, su vitalidad, su salud. Pueden pasar semanas, meses y años hasta que se de cuenta, si es que se da cuenta. Todos los días pasados desde entonces no han sido vividos al 100%. No pudo trabajar sin notar esas cefaleas que en ocasiones le impedían terminar una jornada exitosa; no pudo ir a jugar con sus hijos porque el cansancio después de unas horas se hacía notar más de lo normal; no pudo jugar ese partido de tenis porque le dolían los músculos y articulaciones. Y aunque muchos años viviera, serían pocos años bien vividos.

Otras subluxaciones se hacen notar de forma más repentina. Quizás después de un accidente de tráfico, el sujeto empezará a notar síntomas que nunca padeció antes. Vértigo, migraña, visión borrosa...podrían manifestarse durante un largo período de tiempo y estar presentes para siempre o de forma ocasional. O quizás desparecieren después de unas semanas del trauma y resurgieren al cabo de un tiempo.

Una caída esquiando podría provocar una subluxación. O una caída jugando al fútbol.
Una pelea o cualquier otro suceso traumático que pudiera padecer cualquiera.

Y quizás genéticamente se puede heredar alguna condición que tienda a subluxar la columna vertebral.

La salud emocional también puede ser influenciada por la presencia de la subluxación física.

Este apartado podría expandirse con muchas teorías sobre algunas causas de cómo la subluxación puede producirse, aunque lo que nos puede aportar información práctica para el análisis y corrección es el mecanismo de lesión que produjo esa subluxación y entender que el cuerpo no tuvo otra opción que subluxarse para evitar males mayores.

Prevenir es lo mejor. Cuidar de forma adecuada la columna vertebral es imprescindible.

Sintomatología de la subluxación vertebral

La quiropráctica no nació con la intención de aliviar o remover una dolencia o patología concreta sino más bien para recuperar la capacidad normal de funcionamiento del sistema nervioso (a través del ajuste vertebral). Al recuperar esta capacidad normal (abducida originariamente por la subluxación), la homeostasis y el sistema inmunológico retornan a un estado más equilibrado de salud al paciente. Resolviendo normalmente los casos afectados por aquella subluxación.

El Dr. Eriksen, en su libro Upper Cervical Subluxation Complex (capítulo 10), presenta una serie de casos clínicos publicados en revistas de carácter científico sobre resultados positivos obtenidos en casos de:

Hernia discal (cervical y lumbar).   
Desviaciones de columna vertebral, escoliosis, tortícolis.
Dolores de espalda (cervical, dorsal, lumbar), extremidades (hombros-brazos-piernas).
Dolor de mandíbula.
Disfunciones cerebrales y neurológicas (falta de atención, hiperactividad, epilepsia, pérdida de oída, vértigo, cefaleas-migrañas, parálisis de bell, neuralgia del trigémino, asma, fibromiálgia, fatiga).
Accidentes de tráfico — latigazo cervical.
Desórdenes digestivos y de piel.
Lesiones deportivas.
Etc.

En estos y otros casos, el Doctor en Quiropráctica debería conocer la extensión de la subluxación en el paciente (si es que es problema de subluxación), su pronóstico y número de visitas aproximado. Edad, sexo, estilo de vida, etc. deberían considerarse.

El paciente deberá cooperar para obtener todos los beneficios del tratamiento.

El diagnóstico quiropráctico debería ofrecernos hallazgos objetivos para saber por dónde y cuándo empezar con nuestro trabajo. El dolor no siempre es una buena indicación.

La quiropráctica también ofrece beneficio y prevención a aquellos que no sufren síntomas específicos.

"Quiropráctica primero, medicamentos segundo y cirugía como última opción".